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martes, 23 de agosto de 2011

Mis bajos Fender Precision (IV): [bLinD]


Hace pocos días que le dí el visto bueno definitivo al bajo que ahora presento. Tenía una estética muy a lo Steve Harris - con el golpeador de aluminio pulido- que no me acababa de convencer, porque no era nada original. Hasta que ví una guitarra Ibanez RG de los ochenta en un precioso azul "Lazer Blue", que me inspiró los cambios adecuados. Este bajo tiene un cuerpo Fender del 2007 acabado en el color original, que los de Fender llaman "Electron Blue", y está construído en madera de aliso (alder), con los contornos también originales. El trabajo de pintura es excepcional, como casi siempre en Ensenada. El puente va retrasado 2 mm. con respecto a su posición original; es la única modificación que le he hecho al cuerpo. El mástil es de Allparts, con la pala modificada por mí siguiendo el modelo de un Fender Custom Shop 58 Limited Edition. También está barnizado por mí en laca acrílica ultrabrillante y muy resistente. La electrónica es la de siempre en mis bajos. El golpeador es de plástico de una capa de color azul, magníficamente construído por la firma canadiense Greasy Groove, y lleva un espectacular adhesivo de Yujean Stickems con una cruz celta. Los enganches son DiMarzio Clip Lock en rojo, que sustituyen a los anteriores Schaller, como ya comenté en otra entrada. Se trata probablemente, del bajo que más me gusta estéticamente de los míos. Las fotos no le hacen justicia.

martes, 2 de agosto de 2011

A vueltas con las Rotosound flatwound


Durante los ochenta, en Rotosound estuvieron varias veces a punto de retirar de la línea de producción sus legendarias cuerdas flatwound para bajo eléctrico, que, para entonces, llevaban en las tiendas casi 20 años -desde principios de los sesenta-. Esto, a día de hoy, parece una gran ironía, ya que hace pocos meses, el legendario y prestigioso "Bass Player Magazine", eligió las Rotosound RS 77LD como las mejores cuerdas flatwound del mercado, aunque, eso sí, en dura competencia con varias otras marcas y modelos. La elección es acertada. Aunque creo que hay que hacer alguna puntualización. Efectivamente, como en Rotosound no dejan de insistir, sus cuerdas flat se caracterizan por su, en comparación con el resto de cuerdas de su estilo, brillante sonido. Esto es absolutamente cierto. Tanto las RS 77LD, en calibres de 045-065-085-105, como las RS 77LE -que son las mismas cuerdas que las Steve Harris Signature, pero con los terminales superiores de seda en color rojo en vez de azul-, en calibres de 050-075-095-110, son cuerdas que ofrecen un sonido muy brillante. Las RS 77LD, al tener menores calibres, llevan una tensión notablemente más baja que las LE, lo que, por supuesto, implica menor trabajo para el mástil y un tacto diferente al de éstas últimas, que se caracterizan por su alta tensión. Alta tensión que, cómo no, se traduce en un tacto muy particular, al que hay que acostumbrarse. No obstante, merece la pena: si uno puede permitirse cambiar las cuerdas de mes a mes, la elección de las cuerdas Rotosound, en cualquiera de sus presentaciones, es excelente. Y está muy bien que sea así, porque una vez te acostumbras a ellas, se hace difícil tocar con ningún otro juego de cuerdas. Lo dice un ex-Thomastik fanático.

lunes, 1 de agosto de 2011

Mis bajos Fender Precision (III): The Black One

Este bajo se parece a varias guitarras y bajos del mercado de serie, pero, como mis otros instrumentos, es un bajo totalmente custom. El cuerpo es de la conocida como "lawsuit era", época de la mitad de los años 70 en la que muchas firmas japonesas copiaban descaradamente los modelos originales de Fender sin pagar licencia, como ya no ocurre en la actualidad. El cuerpo es un calco del Precision de la primera mitad de los 70, pero construído en madera de fresno japonés -también conocido como madera de sen- y modificado a mano por mí, redondeando al extremo los contornos y pintándolo de negro, trabajo que ha realizado impecablemente David Mata, de Dave Designs, Badajoz. El golpeador es negro de una capa, de la firma estadounidense Warmoth, y la electrónica es la habitual en mis Precision, es decir, pastillas Seymour Duncan SPB-1 asociadas a potes CTS solid shaft de 250k y a un jack de salida Swichkraft, todo conectado según un esquema del 57. El adhesivo que lleva el golpeador es de procedencia americana, de la marca Darkstar. El mástil es un Fender P Bass Steve Harris Signature del 2010, con clavijero Gotoh FB3, y cuerdas Rotosound SH 77. Aunque no es el mástil más rígido de que dispongo, el alma es muy efectiva, y cumple sobradamente con su cometido. El bajo es bastante pesado, pero, huelga decirlo, el sonido es excelente, debido sobre todo a la calidad y densidad de la madera del cuerpo.

viernes, 29 de julio de 2011

Mis bajos Fender Precision (I): these days

En los últimos días, estoy probando diferentes mástiles en el Precision I, y no acabo de decidir si dejarle el Allparts V shape o un Fender Steve Harris Signature de arce casi quartersawn. La elección es importante, porque montar uno u otro implica también montar cuerdas Thomastik o Rotosound. No he seguido presentando bajos porque estoy introduciendo cambios en la decoración de todos. Encargado está un golpeador custom a Greasy Groove, de Canadá, para el bajo azul. Y pronto David Mata debería dejarme echarle un vistazo a lo que está haciendo sobre un cuerpo Fender P Bass de aliso. También he terminado de decapar un cuerpo de Squier Affinity indonesio -trabajo que ha requerido dos litros de decapante- para el que aún no tengo decidido el acabado. Ya he trabajado en él además contorneando los bordes a mi estilo "super-rounded".

sábado, 16 de julio de 2011

Sobre las cuerdas de bajo Rotosound Jazz Bass RS 77 y SH 77


Siendo, desde hace muchos años, un seguidor empedernido de varios bajistas cuyo principal punto de unión está en tocar el mismo estilo de música, es fácil imaginar que también desde hace años vengo buscando un sonido que, sin dejar de tener personalidad propia, sea fácilmente asociable al trabajo de esos bajistas. Como es sabido, en el sonido de un guitarrista o un bajista intervienen multitud de factores - modelo de bajo, de amplificador, tipo de cable, etc.- , pero, en mi opinión, el factor realmente determinante en el sonido de uno es la forma en que uno toca. Por eso comentaba Steve Harris que muchos bajistas habían tocado con su equipo y todos sonaban muy diferentes a él. Eso ocurre porque cada instrumentista tiene un sello personal que, por débil que sea, deja siempre la impronta suficiente como para ser identificado por él. Todo esto, por supuesto, es cierto. Pero si en el aspecto de la técnica el estilo personal es determinante, en el apartado de equipo -al menos tratándose de bajos- las cuerdas juegan un papel aún más determinante. Buscando un sonido Steve Harris, llevo instalando en mis Precision, desde hace dos años más o menos, cuerdas Rotosound SH-77, exactamente las mismas que ha utilizado Steve a lo largo de su dilatada carrera. Lo cual, por razones que explicaré más adelante, no deja de ser sorprendente. El caso es que estas cuerdas tienen un precio razonable, y una calidad excelente. Su acabado es extraordinario, como lo es su tacto. Pero tienen un gran problema: para estar afinado, hay que darles una tensión altísima, lo que repercute muy negativamente en el mástil. Los mástiles Fender suelen ser bastante estables con cuerdas de calibres intermedios, y, por lo general, no dan muchos problemas de ajuste, sobre todo desde la aparición de los modernos sistemas de refuerzo con barras de grafito y acero. Pues bien: esto NO es válido si montamos cuerdas Rotosound Flatwound. Estas cuerdas mandan tal tensión que es necesario tensar el alma casi al máximo, y ni aún así se mantienen los mástiles con la curvatura adecuada mucho tiempo. Lo habitual, con estas cuerdas, es que en una semana tengamos que ajustar de nuevo el alma. Esta es la razón de que sea sorprendente que Steve Harris lleve utilizando el mismo bajo más de 30 años y no haya tenido que cambiar nunca el mástil, un Fender Precision tipo B del 71. Sorprendente, sí, pero justificado: las Rotosound son realmente unas cuerdas excepcionales y, una vez te acostumbras a su tensión, no quieres nada más. Ya veremos si mis mástiles Fender aguantan la prueba. Me conformo con 30 años más.